Nuevos Modelos 2026
Oyster Perpetual 28 y 34 de Rolex
Una nueva edad de oro
Atrevidas y preciosas, las versiones en oro de 18 quilates del Oyster Perpetual 28 y del Oyster Perpetual 34 están disponibles con esferas mayoritariamente lacadas.
El Oyster Perpetual 28 está fabricado en oro amarillo de 18 quilates y luce una esfera lacada green stone, mientras que el Oyster Perpetual 34 se propone en oro Everose de 18 quilates con esfera lacada blue stone. Los índices a las 3, 6 y 9 h están realizados con piedra natural, una primicia para Rolex.
Acabado satinado
Un nuevo juego
La caja y el brazalete de las nuevas versiones del Oyster Perpetual 28 y del Oyster Perpetual 34 tienen un acabado satinado en su mayoría. Este elemento estético de los modelos de la actual gama Oyster Perpetual confiere a sus superficies un brillo suavemente texturizado. Es la primera vez que el acabado satinado se utiliza en relojes fabricados íntegramente en metal precioso. El bisel abombado, con su acabado pulido, brilla en todo su esplendor.
Oro amarillo de 18 quilates y oro Everose de 18 quilates
Un brillo único
Única en el mundo de la relojería, Rolex ha decidido tener el control total de la creación, fundición y moldeado de sus aleaciones de oro de 18 quilates al instalar su propia fundición. Esto le permite a la marca producir aleaciones de oro de la más alta calidad. El oro de 18 quilates, una aleación adaptada a la relojería, está compuesto por un 750 ‰ (por mil) de oro puro. Según la proporción de plata, cobre y otros elementos, se obtienen diferentes tipos de oro: oro amarillo, blanco o Everose, la aleación de oro rosa desarrollada por Rolex y patentada.
Índices en piedra natural
Novedosa y fascinante
En las esferas lacadas de algunas de las nuevas versiones del Oyster Perpetual 34 y del Oyster Perpetual 28 en oro de 18 quilates, tres de los índices, los situados en la posición de las 3 h, las 6 h y las 9 h, son de piedra natural, una primicia en Rolex. Las piedras presentan una talla ojival sobre su cara superior con el fin de resaltar la estructura y el tono de cada piedra y evitar cualquier reflejo.
En el Oyster Perpetual 28 en oro amarillo de 18 quilates con una esfera lacada green stone, estos tres índices son de heliotropo, una piedra que ofrece una variedad de tonos verdes. En el Oyster Perpetual 34 en oro Everose de 18 quilates con una esfera lacada blue stone, están confeccionados en dumortierita, un mineral que se caracteriza por la alternancia de distintas tonalidades de azul.
Brazalete Oyster
Icónico y robusto
Las nuevas versiones del Oyster Perpetual 28 y del Oyster Perpetual 34 están equipadas con un brazalete Oyster. Este brazalete de tres elementos, desarrollado a finales de la década de 1930, destaca por su solidez. En estos modelos, el brazalete está provisto de un cierre desplegable Oysterclasp y cuenta también con el cómodo sistema de extensión rápida Easylink, desarrollado por la marca, que permite ajustar fácilmente su longitud en torno a unos 5 mm.
Calibre 2232
Un concentrado de tecnología
El Oyster Perpetual 28 y el Oyster Perpetual 34 están equipados con el calibre 2232, un movimiento completamente desarrollado y manufacturado por Rolex. Este movimiento mecánico de cuerda automática ofrece un elevado rendimiento, especialmente en materia de precisión, autonomía, comodidad de uso y fiabilidad. Dotado de la espiral Syloxi y de una rueda de escape paramagnética en níquel‑fósforo, el calibre 2232 garantiza una reserva de marcha de aproximadamente 55 horas.
Certificación Superlative Chronometer
El Oyster Perpetual 28 y el Oyster Perpetual 34 cuentan con la certificación Superlative Chronometer. Es una denominación exclusiva que se concede a cada reloj que sale de los talleres de Rolex y atestigua su excelente rendimiento. Esta certificación interna se somete al riguroso control de organismos suizos independientes que gozan de un gran reconocimiento internacional.
En 2026, la certificación Superlative Chronometer se refuerza con tres nuevos criterios de evaluación: resistencia al magnetismo, fiabilidad y durabilidad. Estos criterios se observan durante las etapas de diseño y fabricación de cada reloj —en las cuales se realizan cientos de controles y verificaciones que intervienen directamente en el rendimiento del reloj— y se suman a los instaurados cuando se redefinió esta certificación en 2015, a saber, precisión, cuerda automática y autonomía. Este año, Rolex ha establecido un protocolo exclusivo de pruebas que se llevan a cabo sobre el reloj terminado en instalaciones completamente automatizadas, dentro de la propia fábrica. Los requisitos de precisión son especialmente estrictos: se evalúa tras el encajado del movimiento y ha de estar comprendida entre –2 y +2 segundos al día. La desviación de marcha tolerada por la marca para un reloj terminado es mucho menor que la admitida por la certificación oficial del movimiento por sí solo.
El estatus de Superlative Chronometer se simboliza mediante el sello verde que incluyen todos los relojes Rolex y que va acompañado de una garantía internacional de cinco años.
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